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¿Por qué nos cuesta tanto hablar con nuestros hijos e hijas? Por: Antonio
El Jueves 17 noviembre 2011.

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Con frecuencia, los padres y madres somos poco conscientes de que la comunicación con los hijos e hijas es nuestro único y principal instrumento para poder educarles.

En realidad, somos padres o madres competentes porque cuidamos y utilizamos correctamente la forma en que nos comunicamos con ellos.

Al igual que un carpintero, para poder hacer bien su trabajo, debe manejar con soltura sus herramientas, un padre o una madre, para lograr mantener una buena relación con sus hijos, deben saber usar la comunicación con eficacia.

Lo llamativo es que muchos padres y madres tenemos dificultades importantes a la hora de comunicarnos con los hijos e hijas y, en cambio, en otros ámbitos, fuera de la familia, como son el trabajo o las amistades, somos capaces de utilizar muchas habilidades de comunicación de forma muy correcta.

Por ejemplo, todos y todas somos capaces de mantener conversaciones fluidas en el trabajo o de negociar algo con un compañero sin gritos ni críticas. Igualmente, todos somos capaces de reforzar a un amigo o de escucharle atentamente sin caer en sermones o ironías.

Pero en cambio, es muy frecuente que con los hijos utilicemos las críticas, los gritos o las órdenes tajantes y que, por ejemplo, tengamos dificultades a la hora de dialogar con ellos o de reforzarles.

En este sentido, hay una pregunta importante que debemos hacernos, una pregunta previa a revisar nuestras habilidades concretas como comunicadores.

¿Por qué podemos desplegar buenas habilidades de comunicación en ámbitos como el laboral o con las amistades y, en cambio, en muchos casos, somos tan torpes al comunicarnos con nuestros hijos e hijas?

Hacernos está pregunta nos puede ayudar a reconocer que a la hora de relacionarnos con alguien influye más nuestra actitud hacia esa persona que las habilidades de comunicación concretas que uno tenga.

Por eso, el hecho de que con nuestros hijos mantengamos, en ocasiones, comunicaciones deterioradas, se debe más a lo que pensamos sobre ellos y sobre esa relación que al hecho de que no sepamos usar algunas habilidades básicas.

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